viernes, 2 de septiembre de 2011

Aquel deseo llamado "esfuerzo".

Lo intento. Lo intento, y lo intento una vez más, pero casi nunca surge de una manera aceptable. Es difícil, uno no está acostumbrado a ganarse el pellejo como dios manda, todos estamos sometidos a unos mimos y privilegios. Pero uno puede estar harto de estos. Miradme a mi, no lo tengo todo en el mundo, pero soy feliz con lo que tengo. Sin embargo, pienso que las cosas deben cambiar. Intento poner de mi parte, pero entonces es cuando una voz exterior dice: "Tranquilo Javi, ya lo hago yo", haciéndome quedar como un ser inútil. 


Sí, quizás no sepa coser, tampoco cambiar una rueda del coche, pero lo más esencial tendría que saber hacerlo. Si no, sería otra mosca del montón en un sitio de mierda como este. Intento, e intento una vez más, pero no surge nada por culpa suya, por esa persona que vuelve a decirte que no, que ya se encarga él de hacerlo. Y tú, en el sofá de tu casa sin hacer nada, das una mala imagen. A los demás, y a ti mismo. 


¿Lo peor de todo esto? Justo cuando un mayor de dice "Es que no haces nada en todo el día". ¿Que no hago nada? ¡Eres tú quien me impide hacerlo, por tu culpa estoy parado! Si no hubiera sido por ti, podría habérmelas apañado como cualquiera que conozco. Ya estoy harto de estar mimado, de decir que tengo tal y tal sin darme un justo merecido por mi parte. ¿Sabes? Algunas veces, llegan a asquearme. Se creen que todo saben hacerlo ellos, cuando en realidad hay más personas en su entorno. ¡Qué importa la edad que tenga! Están ahí, para bien o para mal, y deben de ser considerados.


Pero sigue repitiéndose la misma historia, como si fuera una película rayada. Lo intento, lo intento, lo vuelvo a intentar. 



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